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El Laboratorio de Cuidados de la FAMP, dos ejemplos de éxito en Archidona y Cañada Rosal

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El Laboratorio de Cuidados de la FAMP, dos ejemplos de éxito en Archidona y Cañada Rosal

Ambas experiencias piloto dentro del Laboratorio de Innovación por la Economía de los Cuidados tienen como objetivo modernizar los cuidados, fomentar el envejecimiento activo y reforzar los servicios sociales locales

La Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP) cumple tres años desde que se pusiera en marcha el Laboratorio de Innovación por la Economía de los Cuidados, una iniciativa que, en colaboración con las administraciones locales, da un paso decisivo al trasladar la innovación del plano conceptual a experiencias reales sobre el territorio. Así se han desarrollado dos proyectos piloto en las localidades de Archidona (Granada) y Cañada Rosal (Sevilla), dos casos de éxito ejemplo para la gestión local en materia de cuidados.

La secretaria general de la FAMP, Yolanda Sáez, ha destacado que las dos experiencias piloto “representan un cambio de paradigma en la economía de los cuidados, demostrando que la innovación tecnológica, la prevención, la participación comunitaria y la colaboración entre administraciones y empresas pueden contribuir a construir un sistema de cuidados más eficiente, sostenible y centrado en las personas”.

En el caso de Archidona, se ha puesto en marcha un proyecto tecnológico en la residencia de mayores, donde se ha implantado un sistema inteligente de monitorización basado en tecnología IoT para mejorar la seguridad, el bienestar de las personas residentes y la eficiencia de la gestión del centro. Con una inversión de 229.900 euros, ha permitido instalar una plataforma avanzada capaz de monitorizar en tiempo real las condiciones ambientales, detectar automáticamente situaciones de riesgo y centralizar toda la información en un sistema digital de gestión.

Entre las funcionalidades incorporadas destacan la detección temprana de caídas, el control de temperatura en cámaras frigoríficas y neveras para garantizar la correcta conservación de alimentos y medicamentos, la monitorización de temperatura, humedad, calidad del aire y niveles de ruido, así como la detección de fugas de agua y el seguimiento del consumo energético.

En este sentido, se orienta la gestión hacia un modelo residencial más preventivo, basado en datos reales, facilitando una respuesta más rápida ante incidencias y liberando tiempo del personal para dedicarlo a tareas de mayor valor asistencial.

El segundo piloto, en Cañada Rosa, denominado “Salud Activa en el Espacio Público”, ha demostrado que la actividad física comunitaria puede convertirse en una herramienta eficaz de prevención de la dependencia y promoción del envejecimiento activo. Con una inversión de 60.348,75 euros, el programa ha combinado actividad física dirigida, acompañamiento profesional, itinerarios personalizados, herramientas digitales de seguimiento y una importante dimensión comunitaria e intergeneracional.

La iniciativa ha superado ampliamente las expectativas iniciales, alcanzando la participación de 147 personas mayores de 50 años, organizadas en cuatro grupos según su condición física, con una duración de doce semanas y una tasa media de asistencia cercana al 95 %, muy superior a la habitual en este tipo de programas.

Las evaluaciones realizadas reflejan mejoras significativas en movilidad, fuerza funcional y equilibrio, factores estrechamente relacionados con la autonomía personal y la prevención de caídas. A estos resultados se suman importantes beneficios sociales y emocionales, como la reducción del aislamiento, la creación de redes informales de apoyo, la recuperación del espacio público como lugar de convivencia y un incremento del bienestar percibido y la autoestima de las personas participantes.

El proyecto evidencia que los municipios pueden liderar políticas preventivas de bajo coste y alto impacto social, especialmente relevantes para el medio rural, integrando la promoción de la salud dentro de los servicios sociales de proximidad.

Con ambos proyectos piloto, la FAMP “refuerza su compromiso con la modernización de los servicios públicos locales y con la generación de soluciones innovadoras que, una vez validadas, puedan extenderse a otros municipios andaluces, contribuyendo a afrontar con mayores garantías el reto del envejecimiento de la población y la atención a la dependencia”, subrayó Yolanda Sáez.

El Laboratorio de los Cuidados es un espacio de encuentro entre ayuntamientos, diputaciones y agentes especializados para diseñar nuevas respuestas a las necesidades de cuidados desde una perspectiva centrada en las personas. Sus principales objetivos son modernizar y fortalecer los servicios sociales locales mediante soluciones innovadoras, impulsar la innovación tecnológica y social aplicada a los cuidados, fomentar la corresponsabilidad y la sensibilización sobre el papel de las personas cuidadoras, promover el envejecimiento activo y la cohesión social, especialmente en el ámbito rural, así como favorecer la transferencia de conocimiento a través de proyectos escalables y sostenibles.