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FAMP apuesta por un modelo que fomente el uso de las energías verdes y renovables en la Administración local

La secretaria general de la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP), Teresa Muela Tudela; y por la Escuela de Economía Social, Pedro Campano, han inaugurado este jueves una jornada, celebrada telemáticamente, que ha tratado sobre “las comunidades energéticas y la Administración Local: de la teoría a la práctica”.  

 Después de la presentación oficial ha tenido lugar una conferencia que ha abordado las oportunidades que ofrecen las comunidades energéticas y las ayudas que se ofrecen para su puesta en marcha que ha corrido a cargo de Rosario Alcantarilla, de la Escuela Andaluza de Economía Social. Seguidamente, Maribel Martínez Díaz de FAECTA impartió una ponencia sobre los aspectos jurídicos y gobernanza de una comunidad energética. En cuanto a casos de buenas prácticas, la jornada prosiguió con la participación de Gonzalo Esteban López, técnico de la Oficina de la Energía de la Diputación de Granada; el alcalde de Almócita (Almería) y presidente de la Subcomisión del Reto de la Despoblación de la FAMP, Francisco García García; el alcalde de Monachil (Granada), José Morales Morales; y el técnico de la Oficina Municipal del Ayuntamiento de Villamartín (Cádiz), Juan Luis Morales.

 En esta sesión de trabajo se ha puesto de manifiesto que el abandono de los combustibles fósiles y la transición gradual hacia una economía neutra en carbono, garantizando el suministro de energía, es hoy por hoy, uno de los principales retos a nivel mundial y hacia dónde se dirige el escenario energético que se plantea en Andalucía. Y para ello es fundamental, el trabajo desde lo local.

 Los ponentes han subrayado que para avanzar en este nuevo paradigma energético “es imprescindible formar e informar a la sociedad y a su ciudadanía para que puedan tomar las decisiones más adecuadas sobre cómo usar la energía, y elegir un modelo de consumo bajo en carbono. Y todo ello implica, además, la transformación de los entornos que habitan: edificios y espacios; del modelo de consumo lineal a un modelo de economía circular. En este sentido, han apostado por una “Administración que debe convertirse en el catalizador” que posibilite alcanzar un modelo energético descarbonizado, identificando las barreras y necesidades, estableciendo prioridades y actuando en consecuencia.

 La secretaria general de la FAMP ha señalado que “las comunidades energéticas son, probablemente, la herramienta principal para hacer realidad el empoderamiento ciudadano en el sector energético. La descentralización y la democratización del sector de la energía son términos cada vez más conocidos, aunque, hoy en día, se encuentran faltos de una implantación práctica significativa. Por eso, es importante dar a conocer y facilitar herramientas de guía y apoyo a las administraciones locales que quieran avanzar en esta línea.”

 Muela Tudela ha advertido que “el cambio climático es ya una realidad inevitable, pero estamos a tiempo de evitar sus efectos más destructivos e impedir que estos condicionen el bienestar de las generaciones presentes y futuras, al tiempo que conservamos la biodiversidad de nuestro territorio. Para conseguirlo, tendremos que convertirnos en una sociedad neutra en carbono, sostenible en el uso de recursos y resiliente antes de 2050”.

 

“Esto implicará, entre otras cosas, cambiar radicalmente la forma en la que generamos energía, nos movemos, producimos y consumimos bienes y servicios; así como nuestra relación con la naturaleza. Tendremos que aprovechar toda nuestra riqueza en fuentes de energía renovable; reinventar las cadenas de valor; mejorar la gestión del agua; adaptar nuestras infraestructuras e impulsar la fiscalidad verde”, concluyó.