CARTA DE LAS CIUDADES EUROPEAS HACIA SOSTENIBILIDAD
(La Carta de Aalborg)
Parte I
Declaración de consenso
Las ciudades europeas hacia sostenibilidad
I.1
El papel de las ciudades europeas
Nosotras, ciudades europeas, signatarias de
la presente Carta, declaramos que en el curso de la historia hemos conocido imperios,
estados y regímenes y hemos sobrevivido a ellos como centros de la vida social,
portadores de nuestras economías y guardianes de la cultura, el patrimonio y la
tradición. Junto con las familias y los barrios, las ciudades han sido la base
de nuestras sociedades y estados, el centro de la industria, el artesanado, el
comercio, la educación y el gobierno.
Comprendemos que nuestro actual modo de
vida urbano, en particular nuestras estructuras de división del trabajo y de las
funciones, la ocupación del suelo, el transporte, la producción industrial, la
agricultura, el consumo y las actividades de ocio, y por tanto nuestro nivel de
vida, nos hace especialmente responsables de muchos problemas ambientales a los
que se enfrenta la humanidad. Este hecho es especialmente significativo si se
tiene en cuenta que el 80% de la población europea vive en zonas urbanas.
Hemos
aprendido que los actuales niveles de consumo de recursos en los países industrializados
no pueden ser alcanzados por la totalidad de la población mundial, y mucho menos
por las generaciones futuras, sin destruir el capital natural.
Estamos convencidas
de que la vida humana en este planeta no puede ser sostenible sin unas comunidades
locales viables. El gobierno local está cerca del lugar donde se perciben los
problemas ambientales y muy cerca de los ciudadanos; comparte además con los gobiernos
a todos los niveles la responsabilidad del bienestar del hombre y de la naturaleza.
Por consiguiente, las ciudades tienen una función determinante en el proceso de
cambio de los modos de vida, de la producción, del consumo y de las pautas de
distribución del espacio.
I.2 Noción y principios de sostenibilidad
Nosotras,
ciudades, comprendemos que el concepto de desarrollo sostenible nos ayuda a basar
nuestro nivel de vida en la capacidad transmisora de la naturaleza. Tratamos de
lograr una justicia social, unas economías sostenibles y un medio ambiente duradero.
La justicia social pasa necesariamente por la sostenibilidad económica y la equidad
, que precisan a su vez de una sostenibilidad ambiental.
La sostenibilidad ambiental
significa preservar el capital natural. Requiere que nuestro consumo de recursos
materiales, hidricos y energéticos renovables no supere la capacidad de los sistemas
naturales para reponerios, y que la velocidad a la que consumimos recursos no
renovables no supere el ritmo de sustitución de los recursos renovables duraderos.
La sostenibilidad ambiental significa asimismo que el ritmo de emisión de contaminantes
no supere la capacidad del aire, del agua y del suelo de absorberlos y procesarlos.
La sostenibilidad ambiental implica además el mantenimiento de la diversidad biológica,
la salud pública y la calidad del aire, el agua y el suelo a niveles suficientes
para preservar la vida y el bienestar humanos, así como la flora y la fauna, para
siempre.
I.3 Estrategias locales hacia la sostenibilidad
Nosotras, ciudades, estamos
convencidas de que la ciudad es, a la vez, la mayor entidad capaz de abordar inicialmente
los numerosos desequilibrios arquitectónicos, sociales, económicos, políticos,
ambientales y de recursos naturales que afectan al mundo moderno y la unidad más
pequeña en la que los problemas pueden ser debidamente resueltos de manera integrada,
holística y sostenible. Puesto que todas las ciudades son diferentes, debemos
hallar nuestras propias vías hacia la sostenibilidad. Integraremos los principios
de sostenibilidad en todas nuestras políticas y haremos de nuestras fuerzas respectivas
la base de estrategias adecuadas a nivel local.
I.4 La sostenibilidad como proceso
creativo local en busca del equilibrio
Nosotras, ciudades, reconocemos que la
sostenibilidad no es ni un sueño ni una situación inmutable, sino un proceso creativo
local en pos del equilibrio que se extiende a todos los ámbitos de la toma de
decisiones en este nivel. Permite un retorno de información permanente sobre las
actividades que impulsan el ecosistema urbano hacia el equilibrio y aquéllas que
lo alejan de él. Al basar la gestión urbana en la información recogida a través
de un proceso semejante, la ciudad aparece como un todo orgánico, haciéndose patentes
los efectos de todas las actividades importantes. Mediante un proceso de este
tipo, la ciudad y sus habitantes pueden elegir entre opciones con conocimiento
de causa y un sistema de gestión cimentado en la sostenibilidad permite tomar
decisiones que no representan únicamente los intereses de las personas afectadas,
sino también los de las generaciones futuras.
I.5 Resolución de problemas mediante
negociaciones abiertas
Nosotras, ciudades, reconocemos que no podemos permitirnos
trasladar nuestros problemas ni a comunidades más grandes ni a las generaciones
futuras. Por consiguiente, debemos resolver nuestras dificultades y desequilibrios
primero por nosotras mismas y, en su caso con la ayuda de entidades regionales
o nacionales. Este es el principio de la concertación, cuya aplicación dará a
cada ciudad una mayor libertad para definir la naturaleza de sus actividades.
I.6 La economía urbana hacia sostenibilidad
Nosotras, ciudades, comprendemos que
el factor restrictivo de nuestro desarrollo económico se ha convertido en nuestro
capital natural, como el aire, el suelo, el agua y los bosques. Debemos invertir,
por tanto, en este capital, respetando el siguiente orden prioritario:
invertir
en la conservación del capital natural existente (reservas de aguas subterráneas,
suelo, hábitats de especies raras);
fomentar el crecimiento del capital natural,
reduciendo el nivel de explotación actual (por ejemplo, de las energías no renovables);
aliviar la presión sobre las reservas de capital natural creando otras nuevas,
como parques de esparcimiento urbano para mitigar la presión ejercida sobre los
bosques naturales;
incrementar el rendimiento final de los productos, como edificios
de alto rendimiento energético o transportes urbanos respetuosos del medio ambiente.
I.7 Justicia social para urbano sostenibilidad
Nosotras, ciudades, somos conscientes
de que son los pobres los más afectados por los problemas ambientales (ruido,
contaminación del tráfico, ausencia de instalaciones de esparcimiento, viviendas
insalubres, inexistencia de espacios verdes) y los menos capacitados para resolverlos.
El desigual reparto de la riqueza es la causa de un comportamiento insostenible
y hace más difícil el cambio. Tenemos la intención de integrar las necesidades
sociales básicas de la población, así como los programas de sanidad, empleo y
vivienda, en la protección del medio ambiente. Queremos aprender de las primeras
experiencias modos de vida sostenibles, de forma que podamos mejorar la calidad
de vida de los ciudadanos en lugar de maximizar simplemente el consumo.
Trataremos
de crear puestos de trabajo que contribuyan al sostenibilidad de la comunidad,
reduciendo así el desempleo. Al intentar atraer o crear empleo, evaluaremos los
efectos de las oportunidades económicas en términos de sostenibilidad a fin de
favorecer la creación de puestos de trabajo y productos duraderos que se ajusten
a los principios de sostenibilidad.
I.8 Una ocupación del suelo sostenible
Nosotras,
ciudades, reconocemos la importancia de que nuestras autoridades locales apliquen
unas políticas eficaces de ordenación del territorio que impliquen una evaluación
ambiental estratégica de todos los planes. Debemos aprovechar las oportunidades
que ofrecen las concentraciones urbanas más grandes de proporcionar eficaces servicios
públicos de transporte y de suministro de energía, manteniendo al mismo tiempo
la dimensión humana del desarrollo. Al emprender programas de renovación del centro
de las ciudades y al planificar nuevas zonas suburbanas, tratamos de asociar diferentes
funciones con el fin de reducir la movilidad. El concepto de interdependencia
regional equitativa debe permitirnos equilibrar los flujos entre el campo y la
ciudad e impedir a las ciudades una mera explotación de los recursos de las zonas
periféricas.
I.9 Una movilidad urbana sostenible
Nosotras, ciudades, debemos esforzarnos
por mejorar la accesibilidad y por mantener el bienestar y los modos de vida urbanos
a la vez que reducimos el transporte. Sabemos que es indispensable para una ciudad
viable reducir la movilidad forzada y dejar de fomentar el uso innecesario de
los vehículos motorizados. Daremos prioridad a los medios de transporte respetuosos
del medio ambiente (en particular, los desplazamientos a pie, en bicicleta o mediante
los transportes públicos) y situaremos en el centro de nuestros esfuerzos de planificación
una combinación de estos medios. Los diversos medios de transporte urbanos motorizados
deben tener la función subsidiaria de facilitar el acceso a los servicios locales
y de mantener la actividad económica de las ciudades.
I.10 Responsabilidad del
cambio climático mundial
Nosotras, ciudades, comprendemos que los riesgos considerables
que entraña el calentamiento del planeta para los entornos naturales y urbanos
y para las generaciones futuras requieren una respuesta adecuada para estabilizar
y posteriormente reducir lo más rápidamente posible las emisiones de gases de
efecto invernadero. Es igualmente importante proteger los recursos mundiales de
la biomasa, como los bosques y el fitoplanctón, que desempeñan un papel fundamental
en el ciclo del carbono del planeta. La reducción de las emisiones de combustibles
fósiles precisará de políticas e iniciativas basadas en un conocimiento exhaustivo
de las alternativas y del medio urbano como sistema energético. Las únicas alternativas
sostenibles son las fuentes de energía renovables.
I.11 Prevención de la intoxicación
de los ecosistemas
Nosotras, ciudades, somos conscientes de la creciente cantidad
de sustancias tóxicas y peligrosas presentes en la atmósfera, el agua, el suelo
y los alimentos y de que éstas constituyen una amenaza cada vez mayor para la
salud pública y los ecosistemas. Trataremos por todos los medios de frenar la
contaminación y prevenirla en la fuente.
I.12 La autogestión a nivel local como
condición necesaria
Nosotras, ciudades, estamos convencidas de que tenemos la
fuerza, el conocimiento y el potencial creativo necesarios para desarrollar modos
de vida sostenibles y para concebir y gestionar nuestras colectividades en la
perspectiva de un desarrollo sostenible. En tanto que representantes de nuestras
comunidades locales por elección democrática, estamos listos para asumir la responsabilidad
de la reorganización de nuestras ciudades con la mira puesta en el desarrollo
sostenible. La capacidad de las ciudades de hacer frente a este desafío depende
de los derechos de autogestión que les sean otorgados en virtud del principio
de subsidiariedad. Es fundamental que las autoridades locales tengan los poderes
suficientes y un sólido apoyo financiero.
I.13 El protagonismo de los ciudadanos
y la participación de la comunidad
Nosotras, ciudades, nos comprometemos, de acuerdo
con el mandato del Programa 21, documento clave aprobado en la cumbre de Río de
Janeiro, a colaborar con todos los sectores de nuestras comunidades - ciudadanos,
empresas, grupos de interés - en la concepción de nuestros planes locales de apoyo
a dicho Programa. Tomamos en consideración el llamamiento del quinto programa
de acción en materia de medio ambiente de la Unión Europea, "Hacia un desarrollo
sostenible", de compartir la responsabilidad de la aplicación del programa entre
todos los sectores de la comunidad. Por consiguiente, basaremos nuestros trabajos
en la cooperación entre todas las partes implicadas. Garantizaremos el acceso
a la información a todos los ciudadanos y grupos interesados y velaremos por que
puedan participar en los procesos locales de toma de decisiones. Perseguiremos
por todos los medios la educación y la formación en materia de desarrollo sostenible,
no sólo para el público en general, sino también para los representantes electos
y el personal de las administraciones locales.
I.14 Instrumentos de la gestión
urbana orientada hacia sostenibilidad
Nosotras, ciudades, nos comprometemos a
utilizar los instrumentos políticos y técnicos disponibles para alcanzar un planteamiento
ecosistemático de la gestión urbana. Recurriremos a una amplia gama de instrumentos
para la recogida y el tratamiento de datos ambientales y la planificación ambiental,
así como instrumentos reglamentarios, económicos y de comunicación tales como
directivas, impuestos y derechos, y a mecanismos de sensibilización, incluida
la participación del público. Trataremos de crear nuevos sistemas de contabilidad
ambiental que permitan una gestión de nuestros recursos naturales tan eficaz como
la de nuestro recurso artificial, "el dinero".
Sabemos que debemos basar nuestras
decisiones y nuestros controles, en particular la vigilancia ambiental, las auditorías,
la evaluación del impacto ambiental, la contabilidad, los balances e informes,
en diferentes indicadores, entre los que cabe citar la calidad del medio ambiente
urbano, los flujos y modelos urbanos y, sobre todo, los indicadores de sostenibilidad
de los sistemas urbanos.
Nosotras, ciudades, reconocemos que ya se han aplicado
con éxito en muchas ciudades europeas toda una serie de políticas y actividades
positivas para el medio ambiente. Éstas constituyen instrumentos válidos para
frenar y atenuar el desarrollo no sostenible, aunque no pueden por sí solas invertir
esta tendencia de la sociedad. No obstante, con esta sólida base ecológica, las
ciudades se hallan en una posición excelente para dar el primer paso e integrar
estas políticas y actividades en su sistema de administración a fin de gestionar
las economías urbanas locales a través de un proceso de sostenibilidad global.
En este proceso estamos llamados a concebir y probar nuestras propias estrategias
y a compartir nuestras experiencias.
Parte II
Campaña de ciudades europeas sostenibles
Nosotras, ciudades europeas, signatarias de la presente Carta, trabajaremos juntas
por un desarrollo sostenible en un proceso de aprendizaje a partir de la experiencia
y de los éxitos logrados a nivel local. Nos animaremos mutuamente a establecer
planes de acción locales a largo plazo (programas locales 21), reforzando así
la cooperación entre las autoridades e integrando este proceso en las iniciativas
de la Unión Europea en materia de medio ambiente urbano.
Ponemos en marcha la
campaña de ciudades europeas sostenibles para alentar y apoyar a las ciudades
en sus trabajos a favor de un desarrollo sostenible. La fase inicial de esta campaña
tendrá una duración de dos años y será objeto de una evaluación en la segunda
conferencia europea sobre ciudades sostenibles, que se celebrará en 1996.
Invitamos
a todas las autoridades locales, ya lo sean de ciudades, poblaciones menores o
provincias, y a todas las redes de autoridades locales europeas a participar en
la campaña mediante la adopción y la firma de la presente Carta.
Instamos a todas
las grandes redes de autoridades locales europeas a coordinar la campaña. Se creará
un comité de coordinación formado por representantes de estas redes. Se tomarán
medidas para aquellas autoridades locales que no formen parte de ninguna red.
Los principales objetivos de esta campaña serán los siguientes:
facilitar la
asistencia mutua entre ciudades europeas para la concepción y la aplicación de
políticas orientadas hacia el desarrollo sostenible;
recoger y divulgar la información
sobre experiencias satisfactorias a nivel local;
fomentar el principio de desarrollo
sostenible entre las demás autoridades locales;
captar nuevos signatarios de
la Carta;
organizar todos los años un "premio de la ciudad sostenible";
formular
recomendaciones políticas a la Comisión Europea;
contribuir a los informes de
ciudades sostenibles del grupo de expertos sobre medio ambiente urbano;
ayudar
a los responsables de la toma local de decisiones a aplicar la legislación y las
recomendaciones adecuadas de la Unión Europea;
publicar un boletín de información
de la campaña.
Estas actividades requerirán el establecimiento de una coordinación
de la campaña. Invitaremos a otras organizaciones a participar activamente en
esta campaña.
Parte III
Participación en las iniciativas locales del Programa
21: planes de acción local en favor de sostenibilidad
Nosotras, ciudades europeas,
signatarias de la presente Carta, nos comprometemos con su firma y con la participación
en la campaña de ciudades europeas sostenibles a tratar de llegar a un consenso
en el seno de nuestras comunidades sobre un Programa 21 de alcance local antes
de finales de 1996. Daremos así respuesta al mandato establecido en el capítulo
28 del Programa 21, aprobado en la cumbre de Río de junio de 1992. Por medio de
nuestras actividades locales, contribuiremos a la aplicación del quinto programa
de acción de la Unión Europea en materia de medio ambiente, "Hacia un desarrollo
sostenible". Las iniciativas locales de apoyo al Programa 21 se llevarán a cabo
sobre la base de la primera parte de la presente Carta.
Proponemos que la preparación
de un plan de acción local incluya las siguientes etapas:
reconocimiento de
los métodos de planificación y de los mecanismos financieros existentes, así como
otros planes y programas;
localización sistemática de los problemas y de sus
causas mediante extensas consultas públicas;
clasificación de las tareas por
orden de prioridad para tratar los problemas detectados;
creación de un modelo
de comunidad sostenible mediante un proceso participativo que incluya a todos
los sectores de la comunidad;
consideración y evaluación de opciones estratégicas
alternativas;
establecimiento de un plan de acción local a largo plazo en favor
de un desarrollo sostenible que incluya objetivos mensurables;
programación
de la aplicación del plan, incluida la preparación de un calendario y una declaración
del reparto de responsabilidades entre los participantes;
establecimiento de
sistemas y procedimientos para la supervisión y la notificación de la aplicación
del plan.
Tendremos que determinar si los acuerdos internos de nuestras autoridades
locales son adecuados y eficaces para llevar a cabo las iniciativas locales del
Programa 21, incluidos planes de acción locales a largo plazo en favor de un desarrollo
sostenible. Pueden resultar necesarios esfuerzos adicionales para mejorar la capacidad
de la organización, que incluirán la revisión de los acuerdos políticos, los procedimientos
administrativos, los trabajos colectivos e interdisciplinares, los recursos humanos
disponibles y la cooperación entre las autoridades, incluidas asociaciones y redes.
Firmada en Aalborg, Dinamarca, el 27 de mayo de 1994.