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13-11-20

FAMP presenta el Manifiesto para la conmemoración del Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres

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La Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP) ha presentado, en el marco de la Ejecutiva y el Consejo Municipalista Andaluz celebrado ayer jueves telemáticamente, el Manifiesto del 25N que será enviado a todos los ayuntamientos andaluces para la conmemoración del Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres. Este Manifiesto recoge que “la violencia contra mujeres y niñas es una de las violaciones de los Derechos Humanos más extendidas, persistentes y devastadoras del mundo actual sobre las que apenas se informa debido a la impunidad de la cual disfrutan los perpetradores, y el silencio, la estigmatización y la vergüenza que sufren las víctimas”.

Tal como expresa las Naciones Unidas (ONU), “la violencia contra las mujeres y las niñas, arraigada en unas relaciones de poder desiguales entre mujeres y hombres, persiste como una crisis silenciosa y endémica”. Este año, además, la situación se ha visto agravada por la pandemia mundial. Y que, si afecta a las mujeres con más intensidad y de forma concreta por la desigualdad estructural en la que se encuentran, es especialmente terrible para las mujeres víctimas de violencia de género.

El Manifiesto denuncia que “la violencia contra las mujeres es especialmente dura en las zonas rurales. El aislamiento que sufren las víctimas de violencia de género en el ámbito de la pareja o expareja es triple: por la escasa participación de los espacios públicos y la relegación al ámbito privado, por restar aisladas geográficamente; y por identificar su propia situación como un proceso individual, y no como el problema estructural que es, consecuencia de la desigualdad entre mujeres y hombres”.

La violencia contra la mujer sigue siendo un obstáculo para alcanzar igualdad, desarrollo, paz, al igual que el respeto de los derechos humanos de mujeres y niñas. Lo que es más, la promesa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de no dejar que nadie se quede atrás, no podrá cumplirse sin primero poner fin a la violencia contra mujeres y niñas.

Organismos nacionales e internacionales como el Ministerio de Igualdad, ONU, PNUD, están alertando de que en épocas de crisis y de pandemia el enfoque de género es uno de los puntos que los Estados tachan de su agenda, mientras que “ahora es cuando debemos reforzar nuestra mirada sensible al género para poder paliar el daño real causado en las vidas de las mujeres y las niñas a todos los niveles. Al retroceso registrado en el ODS nº 5 de Igualdad de Género de la Agenda 2030 debido al reciente auge de los fundamentalismos y los discursos de odio se suman ahora los graves efectos de la presente crisis por la irrupción de la COVID-19”.

El Instituto de la Mujer alerta del fuerte impacto que esta pandemia y las medidas para atajarla están teniendo sobre las mujeres, y advierte de que si no se tienen en cuenta estos factores diferenciales. Si no se da una respuesta con una perspectiva de género, las mujeres serán las que más sufran sus consecuencias. Y esto ocurrirá, en una triple dimensión: social, económica y sanitaria. "Ignorar el impacto de género tendría consecuencias económicas y sociales que agravarían la desigualdad”.

El Pacto de Estado contra la Violencia de Género supuso un antes y un después en el abordaje institucional de la violencia de género. La Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, fue el cambio de paradigma que hizo posible en nuestro país que los poderes públicos reconocieran un tipo concreto y específico de violencia, que es la que se ejerce contra las mujeres por el hecho de ser mujeres. Este Pacto es la muestra del consenso de todos los grupos parlamentarios y de toda la sociedad española.

Desde la FAMP, “celebramos este vigésimo Aniversario de la Conmemoración de 25 de Noviembre, en plena pandemia del Covid-19, en unos momentos que las Entidades locales juegan un papel clave, aglutinando y cohesionando al ecosistema local”. Por es “alzamos la voz desde el compromiso y la cooperación del municipalismo porque cuando se maltrata a una mujer, se maltrata a toda la sociedad. El agresor debe saber que no encontrará nunca complicidad por sus actos”

“La violencia contra las mujeres es la máxima expresión de la desigualdad. Combatirla desde su origen, educando en igualdad, es la mejor herramienta para su erradicación. De igual manera, la lucha contra la violencia de género interpela a toda la sociedad. Tenemos la responsabilidad conjunta de enfrentar a los maltratadores y provocar el rechazo de toda la sociedad a la violencia y a los que la ejercen. Y finalmente, la labor de los gobiernos y de las instituciones es reforzar todos los mecanismos de prevención, atención, apoyo y protección a las mujeres víctimas”, concluye el Manifiesto.