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Declaración Institucional 40 años Ayuntamientos Democráticos: “La democracia más próxima a la ciudadanía”

03/04/2019

Declaración Institucional

40 años Ayuntamientos Democráticos: “La democracia más próxima a la ciudadanía

 

Los Gobiernos Locales andaluces celebramos el 3 de abril el 40 aniversario de los Ayuntamientos Democráticos. Aquella mañana de 1979, las urnas volvían a abrirse después de 48 años para que más de 16 millones de españoles y españolas eligieran a casi 8.000 alcaldes, 104 alcaldesas y miles de concejales y concejalas de 8.041 municipios.

Y en Andalucía, aquel día estaban llamados a votar más de 4.300.000 ciudadanos y ciudadanas para elegir a 8.717 representantes locales, en 5.846 mesas distribuidas de los 759 municipios con los que contaba entonces nuestra tierra.

Y fue en ese contexto donde Ayuntamientos y Diputaciones se erigieron en las instituciones más próximas a la gente, haciendo de correa de transmisión de las libertades y de la esperanza del pueblo andaluz, de la gente de la calle, que después canalizaría desde los Consistorios la posterior conquista de la Autonomía de Andalucía, a través del Artículo 151 de la Constitución de 1978.

Todo estaba por construir. Había ansias de libertad, ganas de levantar un modelo democrático que mejorase la realidad socioeconómica de nuestros pueblos y ciudades. Aquellos primeros Ayuntamientos democráticos incorporaron a la gente de a pie en las elecciones del 3 de abril del 79. Fue entonces cuando la calle entró en sus instituciones, a través de las primeras corporaciones locales. Y así lo evidenció el hecho de que, la actual Casa de la Provincia de Sevilla, antes sede provincial, acogiese el despacho de Plácido Fernández Viagas, primer presidente de la preautonomía andaluza.

Hoy han pasado cuarenta años y, con el esfuerzo y la contribución de todos y de todas, hemos cambiado una Andalucía en blanco y negro por otra llena de color. Una Andalucía blanca y verde. Abierta, tolerante y universal.

Cuatro décadas que son fiel reflejo de la profunda transformación que ha vivido la sociedad andaluza desde todos los ámbitos. Cuarenta años en los que Diputaciones y Ayuntamientos se han convertido en garantes de proximidad e inmediatez, pasando  a ser las únicas administraciones que, como tales, tienen vecinos y vecinas y que, además, ejercen ese talante de buena vecindad, escuchando, sintiendo y poniéndose en la piel de todos y de todas.

40 años para robustecer el pilar más cercano a la gente, dentro de la arquitectura del Estado. Cuatro décadas de avances en varias etapas, donde lo primero fue cubrir las necesidades básicas de nuestros pueblos y ciudades, abandonados antes secularmente.

Porque había carencias en equipamientos, medio ambiente, cultura, educación, participación ciudadana u ordenación urbanística. Luego tocó consolidar las coberturas sociales; después vinieron los años de ejecutar políticas ambiciosas y expansivas de desarrollo económico y empleo. Y ahora, en la última etapa que viven  las Corporaciones Locales, es el momento de sumarnos plenamente a la Sociedad Digital y de incorporar a la mujer a todos los ámbitos laborales y sociales.

De entonces a hoy, los cimientos que construimos desde el consenso, la responsabilidad, el trabajo y la ilusión tienen sólidos pilares. Pero aún así, toca mirar con exigencia y coherencia al futuro.

Porque ahora, todos y todas tenemos la obligación de mejorar nuestro día a día para nuestros descendientes. Ahí, los desafíos tecnológicos serán determinantes en clave local y, por eso, hay que aprovechar esos retos y convertirlos en oportunidades.

Al igual que el mantenimiento de las políticas de igualdad plena para la mujer es la otra piedra angular de futuro. Sin duda, en los tiempos venideros, el papel de la mujer tiene que ser más visible, más reconocido.

En estos 40 años, las Corporaciones Locales han sido la correa de transmisión de libertades en el ámbito de una igualdad real y más efectiva. En el caso de la mujer del medio rural andaluz, ese avance desde lo local es aún más evidente. Pero nos sigue quedando camino por recorrer y en ello la política más cercana debe ser proactiva y determinante a la hora de transformar la realidad.

Una realidad que, todavía hoy, arrastra la herencia injusta de una construcción social androcéntrica frente a la que tenemos que compensar las desigualdades provocadas por esa construcción jerarquizada y posibilitar el desarrollo integral de las capacidades de mujeres y hombres, sin restricciones de género.

Y por supuesto, hoy tampoco dejamos atrás la reivindicación del papel de proximidad, cercanía y democracia que representan las Corporaciones Locales andaluzas en estos tiempos convulsos y complejos que vive Europa, con la irrupción de los viejos fantasmas de la xenofobia y la intolerancia.

En estos 40 años, el municipalismo tampoco ha cejado en la reivindicación más antigua e importante de las que viene haciendo. Se trata de alcanzar una financiación justa, suficiente y acorde a nuestras competencias. Y tenemos que romper una lanza diciendo además que las Corporaciones Locales hicimos los deberes cuando más apretó la crisis.

Redujimos la deuda y, a día de hoy, una inmensa mayoría de Ayuntamientos y Diputaciones registran superávit que ayuda a equilibrar las cuentas del Estado.

Pero hoy hace 40 años tocaba defender la España Autonómica mientras que, ahora más que nunca, nos toca exigir un nuevo marco para la España de las Personas, que es la España Municipal.

Tenemos muchos retos por delante. Quizá el de mayor calado sea la despoblación. Una grave amenaza que empieza a afectar ya a Andalucía. Aquí, 533 municipios cuentan con menos vecinos y vecinas que hace 10 años. El censo del 68% de las localidades andaluzas ha retrocedido desde 2008. Una regresión que, además, acontece en municipios menores del interior.

Y si nos atenemos a que la despoblación genera desigualdades y necesitamos que se considere como un asunto estratégico para el presente y futuro de nuestro país, a nadie se le escapa que resulta ineludible un gran Pacto de Estado en esta materia.

Y junto a los Ayuntamientos, en estas cuatro décadas, el inestimable apoyo de las diputaciones. De ocho corporaciones, nos atrevemos a decir, que juegan un papel decisivo, fundamental e insustituible en la ayuda y apoyo a los pequeños municipios andaluces.

En ese contexto, el trabajo diario de las corporaciones provinciales ha cristalizado en inversiones destinadas a obras, servicios, promoción empresarial y turística, cultura, deporte o sociedad digital. Y ello sin olvidar el oxígeno, en forma de liquidez  financiera, que ejercen las entidades supramunicipales cuando adelantan recursos de los propios impuestos municipales, para que las tesorerías de los ayuntamientos funcionen con normalidad y garanticen la correcta prestación de servicios a los vecinos y vecinas.

En definitiva, tenemos muchos retos que afrontar y, a la vez, debemos estar esperanzados frente al futuro. Porque si fuimos capaces de transformar la realidad de los pueblos y ciudades de España y Andalucía hace ahora 40 años, estoy seguro de que el municipalismo volverá a ser clave para el avance sostenible, integrador e inteligente de Andalucía.

 

Fernando Rodriguez Villalobos

Presidente de la FAMP